El estrabismo describe cualquier desalineación binocular o pérdida de paralelismo de los ojos. Los tipos más comunes son esotropía (desviación hacia adentro) y exotropía (desviación hacia afuera).
Las estimaciones de prevalencia del estrabismo oscilan entre el 0,8 % y el 6,8 % en diferentes poblaciones. Los niños tienen mayor riesgo de desarrollar estrabismo, de ahí que se trate de una patología visual que muchas veces abordamos quienes nos especializamos en oftalmología infantil, sin embargo también pude comenzar en la adolescencia o la adultez.
Es más frecuente en pacientes que tienen defectos refractivos (hipermetropía) o enfermedades neurológicas, genéticas, craneofaciales, prematurez, bajo peso al nacer, exposición intrauterina al alcohol, tabaco, o antecedentes familiares.

El estrabismo debe ser tratado y mientras antes mejor. Los beneficios potenciales del tratamiento incluyen promover la visión binocular y mejorar función visual en cada ojo. La fusión y la estereopsis (visión binocular y tridimensional) son necesarias para algunas profesiones, y puede ser útil en deportes y destrezas. La alineación binocular hace desarrollo de la autoimágen y a la interacción social al afectar la apariencia y el contacto visual. El estrabismo se ha asociado con una disminución de la calidad de vida relacionada con la salud general en niños en edad preescolar, según distintos estudios realizados a lo largo de décadas.
El propósito de la evaluación integral del estrabismo es hacer el diagnóstico (tipo de estrabismo con su causa) y determinar la terapia inicial apropiada. Las causas neurológicas del estrabismo deben descartarse porque tienen tratamiento específico. El tratamiento debe ser considerado y abordado con prontitud, debido a que la visión puede degradarse rápidamente en niños pequeños, resultando en secuela visual permanente. Puede ser tratado con anteojos, oclusión, ejercicios, y /o cirugía, que no siempre es necesaria y esto último dependerá del tipo de estrabismo y su evolución.
Con respecto a los ADULTOS, el estrabismo puede ser de reciente comienzo secundario o no a otra enfermedad (neurológica, traumática, tiroidea, inmune, etc), o puede tratarse de un estrabismo presente desde la infancia, no tratado con anterioridad, o recidivado. Cuando un adulto, que tuvo desarrollo visual normal previo, comienza con estrabismo en una etapa posterior de su vida puede tener visión doble muy molesta, capaz de alterar su calidad de vida de manera muy significativa.
El estudio de los pacientes incluirá exámenes de consultorio con test específicos, mediciones con prismas, y estudio pormenorizado del órgano visual y su motilidad, como así también estudios complementarios neurológicos, o por imágenes si fuesen necesarios. Se requiere de experticia y conocimiento de los distintos cuadros estrabológicos y sus indicaciones específicas.
